Monday, March 24, 2014

Extendiendo la teoría del cerebro extremo masculino.

El espectro de desordenes autistas son desordenes complejos del neurodesarrollo que se caracterizan por intereses obsesivos, compulsivos y restringidos, forma de pensar rígida y patrones de comportamiento repetitivos. Dependiendo del grado de severidad la persona afectada puede tener déficits intelectuales.

Todas las personas con autismo tienen déficit en la cognición social y empatía cognitiva, la capacidad para identificar, entender y razonar sobre pensamientos y sentimientos y responder de forma apropiada. Lo que diferencia al autismo de la sociopatía es la empatía afectiva, la capacidad para inhibir respuestas agresivas o violentas ante el sufrimiento de los demás. Los sociopatas no tienen empatía afectiva.


Aunque el autismo es congénito y es una condición que dura toda la vida es posible atajar la gravedad de los síntomas si se interviene a tiempo. De no hacerlo esto puede suponer un costo financiero, emocional y psicológico para las familias.


En los últimos tiempos ha habido un notable incremento de la incidencia del espectro autístico. Esto quizá se deba a una mejora en los criterios de diagnóstico que ha hecho aumentar el número de personas diagnosticadas con autismo.


También se debate si el incremento en la incidencia del autismo no es debido a un aumento en los riesgos tecnológicos y sociales. Por ejemplo, en una cohorte de 2.5 millones de recién nacidos en California entre los años 1996 y 2000 un total de diez clusters de autismo (un lugar donde la condición es significativamente más común que en otros lugares) se revelaron.


Los más concentrados de estos clusters se encontraron en el condado de Santa Clara donde precisamente se encuentra Sillicon Valley lugar de las compañías tecnológicas más punteras del mundo.  Esto indica que áreas con industria tecnológica atraen el "gen autista". Estas evidencias parecen confirmar la hipótesis de Simon Baron-Cohen cuando en 1998 sugirió que casos de autismo eran seis veces más prevalentes en familias de padres con formación técnicas y matemática. Pero la formación técnica y matemática es fruto de una conformación cerebral específica influenciada por niveles hormonales durante la gestación y del desarroll del cerebro que predispone a tener estas preferencias, intereses y formación académica. En otras palabras, las profesiones tecnológicas serían consecuencia y no causa.


Aunque debe de haber más variables desconocidas el hecho de que exista una correlación entre el autismo y conocimiento de conceptos abstractos merece ser investigado. La teoría del cerebro extremo masculino de Baron-Cohen dice que la causa del autismo está en la excesiva exposición fetal a la hormona de la testosterona.

Extendiendo esta teoría Wen y Wen sugieren que esta hipótesis puede explicar el vínculo con otros factores de riesgo como el sociológico y tecnológico. Para entender mejor la etiología del cerebro autista hay que diseccionar las bases neuronales de la cognición social.


También es útil prestar atención a otros factores sociales como el estatus socioeconómico que está correlacionado con la edad avanzada de los padres que a su vez se asocia a la incidencia de autismo.

 El estudio de Baron-Cohen mencionado antes hipotetiza dos sistemas cognitivos básicos de la mente humana. Un sistema para entender el mundo físico (física intuitiva) y otro para entender el mundo de las relaciones interpersonales (psicología intuitiva). Esta ha llevado a la idea de que en aquellas familias que por su profesión y especialización utilizan más su física intuitiva y tienen carencias en el sistema para entender el mundo social o una limitada psicología intuitiva, la incidencia de autismo es mayor.

El vínculo está en que el sistema de la física intuitiva es mucho más propio de los hombres y de ahí la hipótesis del cerebro extremo masculino para explicar el autismo.

Los problemas derivados, como problemas de aprendizaje y educativos, que sufren más los hombres que las mujeres como tienen una causa hormonal no pueden ser atajados con psicoterapia convencional o tratamientos ocupacionales. Una posible vía de investigación es controlar los niveles de andrógenos en personas con autismo y sin autismo.

ACTUALIZACIÓN: como bien apunta el comentario de Roxana Kreimer la tecnología no es la causa sino la consecuencia de tener una estructura cerebral especifica que predispone hacia profesiones tecnológicas.



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ResearchBlogging.orgWen W, & Wen SW (2014). Expanding upon the 'extreme male brain' theory of autism as a common link between other major risk factors: A hypothesis. Medical hypotheses PMID: 24629356

1 comment:

Filosofía Experimental Experimental Philosophy said...

Hola Aníbal! Buen artículo, pero lo que postula Baron Cohen es que la disposición altamente sistematizadora vuelve más probable dedicarse a carreras como ingeniería o ciencias de la computación, es decir que la flecha causal es inversa a lo que señala el artículo. La tecnología no es la causa, sino la consecuencia. Y la biología juega un papel.