Tuesday, April 21, 2026

Cómo movilizar a la gente ante situaciones de desastres II

Como una continuación de nuestro trabajo anterior, hemos publicado un estudio que expande nuestros resultados anteriores.

Esta vez, no solo comparamos la lógica contra la emoción, sino que añadimos dos "pesos pesados" de la motivación humana: la presión social y los incentivos económicos. 

Para entender qué funciona mejor en la comunicación para la movilización frente a dessastres diseñamos  un marco con cuatro arquitecturas motivacionales: 

 

 

  1. Afectivo-Moral (Emoción): Conectar con la empatía y la urgencia.

  2. Epistémico-Cognitivo (Lógica): Basarse en datos científicos y análisis de causa-efecto.

  3. Normativo-Relacional (Social): Usar lo que hacen los demás (líderes o la comunidad) para generar presión de grupo.

  4. Instrumental (Económico): Apelar al bolsillo, como el ahorro a largo plazo o la creación de empleos verdes.

 

 

Tras analizar a 200 participantes enfrentados nuevamente al escenario del colapso de la Antártida, los resultados arrojan cierta luz sobre nuestra psicología.


La emoción sigue siendo la reina. Al igual que en el estudio anterior, los argumentos emocionales mostraron un impacto persuasivo significativamente mayor que la lógica pur. Curiosamente, no hubo una diferencia estadística importante entre usar la presión social o el dinero. Aunque los incentivos financieros puntuaron ligeramente más alto, ambos fueron menos efectivos que la emoción para movilizar ante una catástrofe global.
 
Puedes leer el estudio completo, aquí.

 


 

Cómo movilizar a la gente ante situaciones de desastres

 Tradicionalmente, hemos confiado en que los datos científicos, o la evidencia, por sí solos impulsarían la acción. Sin embargo, un estudio que hemos realizado revela que, cuando nos enfrentamos a amenazas existenciales, el "corazón" suele ganar a la "cabeza".

 Para investigar esto realizamos el estudio con 118 participantes reclutados a través de una plataforma online.

A los participantes se les presentó un escenario distópico, pero científicamente plausible. Tenían que leer un escenario que presentaba el colapso irreversible de la capa de hielo de la Antártida Occidental, lo que provocaría una subida del nivel del mar de más de 3 metros.

 Tras leer esta narrativa, los participantes evaluaron dos tipos de mensajes:

  1. Argumentos lógicos: Basados en evidencia cuantitativa (ej. "Una reducción del 10% en emisiones puede prevenir 500,000 muertes anuales").

  2. Argumentos emocionales: Cargados de lenguaje afectivo y valores (ej. "Cada especie perdida es un recordatorio desgarrador de nuestro deber de actuar")

Los resultados fueron bastante claros. Los argumentos emocionales demostraron una eficacia superior para fomentar el compromiso y las conductas proactivas.

Puedes leer el estudio completo, aquí