Monday, June 12, 2017

Peter Singer sobre vegetarianismo.

Agradezco la amabilidad de Katrien Devolder por formular mi pregunta al Profesor Peter Singer durante la entrevista que le realizó este pasado 22 de mayo. El Profesor Peter Singer vinó a Oxford a dar una un seminario en filosofía moral dentro del programa de seminarios en filosofía moral organizados por el Profesor Jeff McMahan del Departamento de Filosofía de la Universidad de Oxford.

La pregunta se formula en el minuto 15:07 y versa sobre si es compatible con el vegetarianismo la posibilidad tecnologíca de crear carne en el laboratorio.

Katrien Devolder es filósofa especializada en bioética y es la responsable de realizar entrevistas para el canal de You Tube del Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics de la Universidad de Oxford.

No dejen de verla porque contiene un consejo útil para aquellos que están concernidos por el bienestar y sufrimiento animal, pero no pueden resistir comer carne (minuto 20:23 en adelante...).

¡Disfruten de esta entrevista al Profesor Peter Singer (Universidad de Princeton y Universidad de Melbourne)!




6 comments:

Luis Tovar said...

No considero que sea éticamente aceptable crear carne de laboratorio en tanto que esta carne proviene del uso de animales. Ellos no han dado consentimiento para que los utilicemos, y además padecen toda clase de daños durante el proceso. Los animales utilizados para la carne de laboratorio provienen de las mismas granjas y acaban en los mismos mataderos que los animales utilizados para la carne tradicional. ¿Si realmente este proceso fuera inocuo por qué no hacen carne a partir de humanos voluntarios en lugar de explotar animales para ello? No lo hacen porque entendemos que el canibalismo es moralmente erróneo. No es menos erróneo usar a otros animales de comida. Podemos nutrirnos y disfrutar de la comida sin utilizar animales. Así que no veo excusa ni razón que justifique continuar consumiendo animales.

Anibal Monasterio Astobiza said...

Gracias por el comentario Luis.

El consentimiento como premisa para establecer relaciones interspecie es muy difícil. Solo nosotros los seres humanos, a través del lenguaje, podemos dar un consentimiento explícito como base para un tratamiento ético. Por definición, otros animales no, por eso considerar el consentimiento como base para un tratamiento ético a los animlaes, de entrada, es equívoco. Generalmente, se situa en la capacidad de sufrir el criterio para valorar el tratamiento ético hacia los animales. Hacer sufrir un animal es poco ético. La carne de laboratorio parte de células cultivadas in vitro, no de anímales plenamente desarrollados y estas células aunque se obtienen de otros animales es vía extracción de sangre, una técnica mínimamente invasiva que muy pocos dirían que causa un sufrimiento indeseable. Por otra parte, la carne desarrollada en laboratorio no solo elimina el problema ético del sufrimiento animal, elimina otros aspectos medioambientales como que más del 30% de la tierra libre de hielo se utiliza para la explotación ganadera que produce una huella de carbono muy alta induciendo el cambio climático. Mires por donde lo mires la carne desarrollada en el laboratorio es más ética que el actual consumo de carne de animal y es compatible con las principales razones que aduce el movimiento vegetariano.

Luis Tovar said...

Bueno, más que difícil yo diría que es imposible. Es imposible que otros animales nos den un consentimiento libre, informado, explícito y voluntario. Por tanto, no puede ser moralmente lícito que los utilicemos para nuestros fines. Por la misma razón tampoco es lícito que utilicemos como recursos a bebés, niños pequeños, ancianos seniles y discapacitados mentales. Ellos no pueden dar consentimiento, así que no es correcto que los utilicemos como medios para nuestros fines. Sólo pueder moralmente correcto usar a alguien cuando contamos con su consentimiento pleno y no atentamos contra sus derechos básicos. Sólo de este modo respetamos su valor inherente como persona. Dado que los animales sintientes son individuos con voluntad e intereses propios —ellos son sujetos y no son objetos— entonces no veo razón para discriminarlos y no aplicarles el mismo criterio moral respecto del consentimiento y el respeto a su valor inherente como individuos.

Yo no considero que el sufrimiento, o la capacidad de sufrir, sea la caracterísica relevante para la consideración moral sino que entiendo que lo relevante es la capacidad de sentir. Cuando se trata de seres humanos no sólo tenemos en cuenta el sufrimiento sino que tenemos en cuenta todo lo que se refiere a su capacidad de sentir: sensaciones, emociones, deseos, sentimientos. Los otros animales son seres conscientes que tienen una serie de intereses básicos que incluyen no sólo el interés en evitar el sufrimiento innecesario sino también el interés en evitar el daño y en continuar existiendo. Es decir, no sólo deberíamos tener en consideración su interés en evitar el sufrimiento sino también su interés en no ser dañados y en continuar viviendo. Asimismo, pienso que también habría otros intereses básicos propios de todo animal sintiente, como el interés en disfrutar o el interés en moverse libremente, que también podrían ser relevantes en la consideración moral.

Ahora, incluso si tuviéramos en cuenta sólo el sufrimiento, resulta que la carne de laboratorio seguiría siendo moralmente inaceptable puesto que dicha carne sigue implicando causar alguna clase de sufrimiento a los animales y se trata de un sufrimiento que no se puede justificar apelando a ninguna clase de necesidad. No necesitamos consumir carne para estar sanos. El principio humanitario que dice que no debemos causar sufrimiento innecesario a los animales nos exige poner fin a su consumo, puesto que no necesitamos consumirlos para vivir. No se trata de la intensidad de sufrimiento que les causemos sino que no estamos legitimados en este caso a causarles ningún grado de sufrimiento, sea cual sea. Sólo consumimos carne por costumbre, por hábito, por tradición, por placer; no por necesidad. No me parece que la tradición ni el placer justifiquen hacer daño a los animales.

Por todo esto, concluyo la carne de laboratorio no sería más ética que la carne tradicional sino que no puede ser ética en ningún sentido razonable de la palabra. No puede ser ética porque implica utilizar a alguien sin consentimiento, atentando contra sus intereses básicos, y además conlleva infligir sufrimiento sin ninguna necesidad que lo justifique. Podemos alimentarnos sin necesidad de utilizar a los animales. Este daño es injusto, innecesario y evitable. La solución ética sería pues un sencillo cambio de hábitos hacia una dieta completamente vegetal; la cual nos aporta todos los nutrientes que necesitemos, siempre que esté bien planificada, y también resulta placetera al paladar. Al dejar de consumir animales no sacrificamos nuestra salud ni calidad de vida; sólo dejamos de causar un daño innecesario e injustificable.

Un saludo, Aníbal.

Anibal Monasterio Astobiza said...

Gracias de nuevo por el comentario Luis.

Cuando digo sufrir me estoy refiriendo también a la capacidad genérica de "experiencia subjetiva" o lo que el neologismo inglés, "sintiencia", alude. Por lo que estamos de acuerdo en que es la capacidad de sentir el criterio para el tratamiento ético hacia los animales.

Bajo este criterio una punción venosa con el método de una jeringuilla no causa un sufrimiento intolerable, con lo que extraer sangre para luego crear cultivo in vitro de células musculares para desarrollar carne en laboratorio, cumple el criterio ético de no causar daño a los animales.

Lo de no necesitar la carne para estar "sanos" es una afrimación prematura. Recientes estudios han decodificado el impacto molecular de la comida en tu cuerpo y lo que han demostrado es que la mejor vía es la "nutrición personalizada".

Una comida que puede ser buena para ti, no tiene que serlo para otro.

Todas las evidencias paleoantropológicas sugieren que gracias a comer carne tenemos el cerebro "grande" que tenemos y que para mantener este órgano tan costoso metabólicamente nuestros antepasados tuvieron que consumir carne, hierro, zinc, vitamina b12 y ácidos grasos.

La relación mente-carne es muy importante. Comer poca carne causa problemas en la maduración del sistema nervioso y comer mucha carne, sobre todo si es de baja calidad y producida en masa, puede causar otros porblemas de salud, (enfermedades cardiovasculares, cáncer...).

Una dieta inteligente es la equilibrada y para seguir consumiendo carne de animal y siguiendo la recomendación del propio Peter Singer, hay que evitar productos de la industria cárnica, pero puedes seguir siendo omnivoro selectivo (sabiendo de dónde viene lo que comes) y no prescindir de comer carne.

La carne desarrollada en laboratorio respeta el sufrimiento animal como criterio para un trato ético y justo a los animales, evita otros problemas ambientales etc. y es la mejor forma de tener en cuenta las preocupaciones éticas derivadas del animalismo, las razones del vegetarianismo y otras muchas.

Si eres vegetariano por no causar daño a los animales, el día en el que se comercialize carne de laboratorio podrás comerla y dejar de ser vegetariano. Pero si eres vegetariano por elección individual y personal, estás en tu derecho. Pero como lo puede estar quien quiere comer carne y si encima es carne de laboratorio ya no habrá ninguna objeción ética que hacerle.

Luis Tovar said...

Pienso que la cuestión moral no reside sólo en el hecho de que al hacernos algo nos causen mucho o poco dolor. La cuestión en primer lugar reside en que no está bien que nos utilicen sin nuestro consentimiento. La cuestión moral sobre actividades como la esclavitud o la violación no reside en primer lugar sobre si causan mucho o poco dolor; sino que la cuestión es que se trata de acciones que implican usar a alguien sin su consentimiento, contra su voluntad, como si fuera un objeto o recurso.

La carne de laboratorio no cumple con el criterio ético de no infligir daño a los animales, porque esta actividad implica causar toda clase de daños a los animales, empezando por el daño de considerarlos como meros recursos para nuestros fines, así como el daño de coaccionar su voluntad para servir a nuestros propósitos y, finalmente, el daño de matarlos cuando ya no resultan rentables económicamente. Entre otros daños que padecen los animales sometidos a explotación.

El solo hecho de introducir una aguja en el cuerpo de alguien ya es un daño contra su integridad física. Nosotros podemos voluntariamente aceptar ese daño limitado en un momento dado por el beneficio que pudiéramos obtener de ello —por ejemplo, en el caso de un medicamento— pero introducir una aguja a otros animales para cultivar carne de laboratorio no es una acción que se haga bajo su consentimiento ni tampoco es una acción que se realice para beneficiarlos, sino que se realiza para explotarlos. Así que incluso esa simple acción no es éticamente aceptable.

Los seres humanos no necesitamos consumir animales para estar sanos, así lo señalan los organismos oficiales y asociaciones profesionales de nutrición. Los nutrientes que necesitamos los podemos obtener a partir de vegetales. Millones de personas veganas en todo el mundo son prueba viviente de ello. Consumir sustancias de origen animal no es una necesidad nutricional en ningún caso.

Hay diversas hipótesis sobre la evolución cerebral humana, pero ninguna confirmada por evidencias. La hipótesis de que el consumo de carne determinó esta evolución no es consistente puesto que el cerebro se alimenta principalmente de glucosa y, además, ese consumo tendría que haber influido del mismo modo en otros animales que consumen carne, lo cual aparentemente no sucedió. De todos modos, no es un hecho relevante en el contexto moral. Aunque esa hipótesis evolutiva fuera cierta no justificaría que explotemos a los animales. El beneficio no es un criterio moral. Si el beneficio fuera un criterio moral entonces estaría justificado que hiciéramos cualquier cosa —asesinar, violar, secuestrar, robar— simpre que obtuviéramos un beneficio de ello. Eso es lo opuesto a la propia definición de ética.

Utilizar a los animales no es necesario desde un punto de vista práctico y no es correcto desde un punto de vista moral. Los animales son seres conscientes que poseen voluntad e intereses propios. No podemos justificar moralmente el hecho de tratarlos como objetos y supeditar sus intereses a los nuestros. Ellos, al igual que nosotros, desean vivir y evitar el daño, y no tienen ningún interés en servirnos de recursos. No veo razón que justifique tratarlos de forma diferente, en lo que se refiere a la consideración moral, sólo porque no sean humanos. Discriminarlos por no ser humanos sería una discriminación arbitraria, análoga a la discriminación según la raza o al sexo.

Podemos vivir sin utilizar a los animales —sin utilizarlos de comida, ni de vestimenta, ni de entretenimiento. Cualquier mínimo daño que les causemos por este motivo vulnera el principio de que no debemos dañar a los animales innecesariamente. Además, si reconocemos que los animales tienen un valor moral, y que ellos no son objetos, entonces estamos obligados a no tratarlos como meros recursos. Considero que si reflexionamos sobre ello, comprenderemos que la carne de laboratorio no tiene razón de ser, y es sólo otra forma más de explotar a los animales por continuar la costumbre de consumirlos, por mero capricho.

Un saludo.

Anibal Monasterio Astobiza said...

Hola de nuevo Luis. Gracias por tu comentario. Esta es mi última intervención.

Los científicos proponen distintas teorías que compiten entre si, pero todos están de acuerdo en que cuando se mide y observa la evidencia de forma cuidadosa unas teorías son válidas y otras no.

No hay distintas hipótesis sobre la evolución del sistema nervioso. Hay evidencias. Y las evidencias son claras en relación a que sin una dieta basada en la carne el ser humano no tendría el órgano metabólicamente costoso que tiene (cerebro).

Por cerrar concluyó con un argumento de autoridad. El propio Profesor Singer dice que el día en el que sea posible comer carne desarrollada en el laboratorio no habrá ningún problema ético y será compatible con el vegetarianismo. Por si no sabes quien es el Profesor Singer es el filósofo moral vivo más influyente, padre del movimiento moderno animalista y un convencido vegetariano.
Un saludo.