Gracias Elbio Nielsen (Nielsen Way/Merge) por invitarme a tu podcast.
Un blog sobre filosofía, ciencias cognitivas, y todo lo que hay entre medias.
Gracias Elbio Nielsen (Nielsen Way/Merge) por invitarme a tu podcast.
Como una continuación de nuestro trabajo anterior, hemos publicado un estudio que expande nuestros resultados anteriores.
Esta vez, no solo comparamos la lógica contra la emoción, sino que añadimos dos "pesos pesados" de la motivación humana: la presión social y los incentivos económicos.
Para entender qué funciona mejor en la comunicación para la movilización frente a dessastres diseñamos un marco con cuatro arquitecturas motivacionales:
Afectivo-Moral (Emoción): Conectar con la empatía y la urgencia.
Epistémico-Cognitivo (Lógica): Basarse en datos científicos y análisis de causa-efecto.
Normativo-Relacional (Social): Usar lo que hacen los demás (líderes o la comunidad) para generar presión de grupo.
Instrumental (Económico): Apelar al bolsillo, como el ahorro a largo plazo o la creación de empleos verdes.
Tras analizar a 200 participantes enfrentados nuevamente al escenario del colapso de la Antártida, los resultados arrojan cierta luz sobre nuestra psicología.
Tradicionalmente, hemos confiado en que los datos científicos, o la evidencia, por sí solos impulsarían la acción. Sin embargo, un estudio que hemos realizado revela que, cuando nos enfrentamos a amenazas existenciales, el "corazón" suele ganar a la "cabeza".
Para investigar esto realizamos el estudio con 118 participantes reclutados a través de una plataforma online.
A los participantes se les presentó un escenario distópico, pero científicamente plausible. Tenían que leer un escenario que presentaba el colapso irreversible de la capa de hielo de la Antártida Occidental, lo que provocaría una subida del nivel del mar de más de 3 metros.
Tras leer esta narrativa, los participantes evaluaron dos tipos de mensajes:
Argumentos lógicos: Basados en evidencia cuantitativa (ej. "Una reducción del 10% en emisiones puede prevenir 500,000 muertes anuales").
Argumentos emocionales: Cargados de lenguaje afectivo y valores (ej. "Cada especie perdida es un recordatorio desgarrador de nuestro deber de actuar")
Los resultados fueron bastante claros. Los argumentos emocionales demostraron una eficacia superior para fomentar el compromiso y las conductas proactivas.
Puedes leer el estudio completo, aquí.
Dirigido por Hugo Viciana de la Universidad de Sevilla y un servidor (UGR) con expertos internacionales en filosofía, economía, biología e IA.
Más información, aquí.
Gracias a la Asociación Marroquí por invitarme a participar en el programa de radio "Con mi Acento". Mi intervención ha sido totalmente espontánea, natural y desestrecturada, a veces es grato tener este tipo de formatos, aunque se puede correr el riesgo de ofrecer un diálogo poco coherente. Nada más lejos de mi intención. Agradecer también a Paulino Ros con quien he compartido espacio y ondas.
Solo me hago responsable de mis palabras y a veces ni eso.